lunes, 25 de agosto de 2014

No, mundo.

He perdido la cuenta de cuántas veces he procurado convencerme a mí misma de que estoy en mi lugar, y todas ellas han sido en vano. De algún modo que no logro comprender me siento fuera de lugar. Mi manera de ser es diferente a la de los que me rodean. Solo sé que, por muy española que sea legalmente, esencialmente no soy de aquí. Las corazonadas me llevan al norte del continente, allí de donde vinieron cinco y destrozaron mi lógica. Y es que mi raíz no está aquí, una minúscula parte de mi familia ha sido de España. Somos como una familia nómada, que va del Caribe a Europa, y de ahí a dondequiera que sea. Todo me inconforma, todo me insatisface, este lugar no me da lo que necesito. No, mundo, yo no quiero inviernos congelados y veranos extremos. No quiero paisajes secos y extensos huertos. No quiero campos de trigo. No quiero volver a oir historias de Quijote en mucho tiempo. Yo quiero campos verdes recién mojados por la fresca lluvia nórdica. Quiero cielos grisáceos y agradables lloviznas. Quiero cabinas rojas y volantes a la derecha del vehículo. Quiero cultura inglesa, quiero ver el Big Ben con mis propios ojos y contemplar la bella Londres desde el punto más alto del London Eye. Quiero salir corriendo detrás de las palomas cuyo nombre tienen todas por "Kevin". Quiero hablar en inglés sin hartarme y empezar una nueva vida allí. No, mundo, no quiero España. Yo quiero Inglaterra.