jueves, 4 de septiembre de 2014

Life sucks, but you are here

" They say I'm too young to love you 
I don't know what I need "

Estoy triste de no poder sentirle, me sumo en mis pensamientos rodeada de mantas y puede que una tarrina de helado... Parecerá absurdo, ¿quién se pone así por alguien inalcanzable, en todos los sentidos? Lo siento si parezco una idiota, pero no puedes cambiar mi perspectiva sobre las cosas. Cada uno tiene sus cosas raras, eso que no quieres que nadie descubra. Pero no lo elegí yo, nadie elige de quién se enamora, ya bien si está a la vuelta de la manzana como si está en la otra punta del continente. ¿Qué? ¿Que no tiene sentido lo que digo? No lo creo. Estoy bastante segura de que todo tiene una relación. ¿De quién crees que hablo? ¿De un chico que me encontré en el supermercado y no conozco de nada, pero que aún así le amo? Entonces, estás muy equivocado. ¿Quién se imaginaría que hablo de una persona conocida mundialmente y que vende millones de discos? No te lo esperabas, ¿verdad? Parece de locos, lo sé. Mi vida nunca ha sido normal del todo. Sólo tienes que ver qué ha causado en mí alguien que no tiene ni idea de ello, que ni es consciente de que mata y salva a la par a millones de personas con solo una mirada. Alguien que ni habla mi idioma, alguien que no es invisible de ningún modo, cuando, en cambio, ser no vista es mi mayor don.
No me mires como si estuviera loca, todo esto no es ninguna chorrada de adolescente con hormonas revolucionadas. Solo él me hace sentir apreciada, solo él adora mis simples pequeñas cosas. Solo él  provoca, no mariposas, si no caballos en mi estómago. En una ciudad a oscuras, él es como esa farola que no se ha apagado todavía. Esa luz de esperanza. Su risa es como un salvavidas, una especie de droga adictiva que te hace aun más feliz. Un antidepresivo. Su mirada me hace sentir arropada y protegida.
Me aflige el hecho de no poder verle nunca tan cerca, pero necesito ese sentimiento para seguir con vida. Puede parecer "masoca", pero eso me gusta. Esa sensación en el pecho que me abstrae y duele. Sin ella, no puedo sentirme del todo bien en todo el día. Si no suelto un par de lágrimas por él, no me siento liberada. Ya ves, personita, lo que una persona puede provocarte, inconsciente de sus hechos. Eso, es amor. A mí me han disparado una bala rebosante de aquella bendición/maldición llamada amor.





Traicionera realidad

Lloras. ¿Por qué lloras? Tal vez, no lo sepas. No tienes la menor idea de por qué lloras, no eres consciente de aquellas saladas gotas que nacen y mueren en cuestión de segundos, saliendo de tus orbes y más tarde chocando con el suelo como tú chocas con la realidad. Sí, exacto, eso es. La razón por la que lloras es la realidad. De un momento a otro, sin tú darte cuenta sientes cómo te anuda la garganta y te echa sal en los ojos. Cómo, ella tan traicionera, machaca tus esperanzas reduciéndolas a cero. Tú no hiciste más que llegar de una mañana agotadora, tirando la mochila sin importarte dónde habrá caído. Solamente te derrumbaste en tu cama con la única intención de desvanecer temporalmente. Pero no tuvieron que pasar minutos para darte cuenta de que no puedes salir. No, te has vuelto frágil, estás hecha de porcelana, no tienes fuerza para seguir trepando hacia la luz, la esperanza. Pero, ¿cuándo te convertiste en lo que eres? ¿En qué momento te evaporaste? Tú, que siempre ibas acorazada y armada para los peores momentos. Que seguías luchando por muchas heridas que luciera tu cuerpo. Que caías tres veces y tres te levantabas. Ya, lo sé. No puedes más, ¿no es eso? Sí, lo es.
Esta claro el porqué: la realidad te ha dado de hostias.